Soy Mamá

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Madres venezolanas por la paz: Red que brinda prácticas de crianza positiva en las circunstancias actuales de violencia y conflicto social

Madres venezolanas por la paz es un grupo de organizaciones y profesionales que han sumado esfuerzos para aglutinar información confiable, clara y pertinente acerca de la promoción de prácticas de crianza positivas en las circunstancias de violencia y conflicto social que se presentan actualmente en Venezuela. Todas las personas involucradas, tienen una trayectoria profesional ligada a la promoción de estrategias de crianza que fomentan el bienestar físico, emocional y social de niños, adolescentes y también de sus familias.

En esta oportunidad Alejandra Sapene, psicóloga y miembro de esta red nos concedió una entrevista donde le consultamos cómo manejar la crisis actual en el ámbito familiar.

-Qué recomendaciones puedes darle a los padres, no solo sobre cómo hablar de la situación del país con sus hijos sino también sobre como asumirlo como mamá, papá y familia, porque naturalmente los adultos también se ven afectados por esta situación.
En primer lugar quisiera decir que no existe una fórmula única para enfrentar una situación tan complicada, inestable y confusa como la que vive Venezuela. Eso que ahorita vivimos como una fuerte represión ante los derechos a protestar, tan solo es una de las tantas aristas que hemos tenido que vivir a lo largo de muchos años. Para no ir muy lejos, desde hace por lo menos dos años nuestras familias han tenido que aprender a alimentarse enfrentando una marcada escasez de alimentos, han tenido que restringir casi al mínimo sus lugares de esparcimiento debido al incremento desmedido de la inseguridad e incluso, han tenido que enfrentar, en algún momento, mucha angustia por no poder conseguir la medicina que requieren para atender algún padecimiento físico. Es así, que al estar enfrentados a tantos factores nuestras familias, de manera obligada, han tenido que desarrollar un sin número de respuestas adaptativas que les permitan, cuanto menos: sobrevivir.
Algunas familias nos han enseñado algunas de estas respuestas que les han resultado eficaces. A continuación mencionaré algunas:
1) Búsqueda de apoyo social: Las familias han apelado al fortalecimiento de relaciones sociales con su familias, amigos y personas cercanas para poder atender algunas necesidades básicas, tales como encontrar medicinas y alimentos. Estas redes también les han permitido construir espacios “seguros” de recreación y apoyo emocional para los hijos y para ellos; lo que les brinda una oportunidad de tener rutinas saludables, donde pueden permanecer “apartados” (aunque sea por un momento) de la realidad
2) Encontrar un significado “formativo o educativo” a la situación de crisis: Algunas madres y padres nos han planteado su necesidad de transformar la situación de tensión permanente que viven, en una oportunidad de crecimiento para sus hijos y de desarrollar estrategias de sobrevivencia en tiempos dfíciles. Esto lo hacen en diferentes niveles: Con la comida, vivir con lo mínimo necesario y construcción y valoración de la democracia. Con respecto a la comida, nos hablan de que enseñan a los niños a valorar todo lo que comen, los enseñan a diversificar sus menus de comida (comienzan a comer lo que se les ponga y no solo lo que les gusta) En un segundo lugar, las familias comentan que comienzan  a valorar detalles sencillos donde no se necesitan invertir mucho dinero para divertirse. Y por último, plantean que tienen conversaciones con sus hijos acerca de lo que significa la democracia, la ciudadanía, el país que desean y cómo pueden ellos aportar para que su país sea diferente.
3) Ofrecen una escucha permanente y cálida a sus hijos, permitiéndoles expresar aquello que les angustia con respecto a la realidad y no los censuran. Por el contrario les permiten emitir su opinión y lejos de bloquearla, la alientan y, de ser necesario, aportan opiniones personales que permitan complejizar la reflexión.
4) Están muy atentos a los cambios conductuales y emocionales de sus hijos. Y esto va a acompañados con la posibilidad de crear espacios para que los niños puedan poner en palabras sus sentimientos. En aquellos casos donde estos cambios son muy intensos, frecuentes, de mucha duración en el día y afectan de manera importante su desempeño diario, deciden buscar ayuda especializada.
5) Tienen una visión esperanzada acerca de la realidad o, por lo menos, tienen la sensación de que “juntos” en familia pueden enfrentar las dificultades
6) Son capaces de trazarse metas de vida a corto plazo, que le permitan sentir que van cumpliendo sus metas  y esto les permite darle sentido, de manera progresiva a sus vidas
Me parece valioso colocar lo que les ha funcionado a estas familias, puesto que son personas que como cualquiera de nosotros han tenido que enfrentar la dureza que implica la crisis crónica que padece nuestro país. En este sentido, son ellas quienes de algún modo nos han ido enseñando a los psicólogos algunas herramientas valiosas que permiten trascender situaciones complicadas. De hecho, comparándolas con algunos hallazgos encontrados en investigaciones de otros paises que han pasado por situciones similares, se pueden encontrar bastantes similitudes.
-Cómo hacer para que la dinámica familiar no se vea tan afectada por esto.
 La familia tiene un gran reto, preservar su mundo interno y convertirlo en su refugio. Por supuesto que no es fácil y por eso, implica un esfuerzo consiente, deliberado, por utilizar nuestra creatividad e ir construyendo, poco a poco en casa, lugares de encuentro, donde podamos disfrutar de los pequeños detalles, de las cosas sencillas, de los gestos, de los encuentros. Que tratemos de mantener el tema país y conflicto político, lo más lejos posible de nuestras conversaciones cotidianas, más aún si los niños están presentes. Es importante procurar que hayan espacios específicos del día donde se puedan revisar las noticias, acceder a la información. En pocas palabras: De ser necesario apague el celular, el computador y solo revíselo en momentos puntuales del día.
Qué hacer si nuestro hijo adolescente nos dice que quiere marchar o manifestar.
 Las principales recomendaciones son las siguientes:
1) Respetar su necesidad y derecho a participar políticamente
2) Generar espacios de reflexión acerca de los riesgos físicos y emocionales que implica protestar públicamente en momentos como los actuales
3) Animarlos a manifestarse de otras maneras y desde otras plataformas
4) Conversar acerca de la información que han recibido y generar reflexión en torno a esta.
5) Incentivarlo a participar en ONG que actualmente prestan apoyo a personas en situación de calle, animalitos o niños que están en hogares de cuidado.
6) En todo momento, procurar generar espacios donde sientan que si bien apoyamos su derecho a participar políticamente, nuestro deber es preservar su vida por encima de todo.
-Cómo hablar de temas políticos, tomando en cuenta que actualmente existen dos grandes bandos opuestos y puede ocurrir que en una familia haya personas de ambos bandos.
Insisto, ya van casi 20 años donde el tema de las diferencias partidistas ha ido generando profundas fracturas en nuestra sociedad y una de esas tantas ha sido la familiar. En muchas familias venezolanas las diferencias partidistas han hecho que algunos integrantes dejen de relacionarse entre sí y exista una suerte de exilio emocional que los aleja de su núcleo familiar por compartir ideas diferentes al resto los miembros.
Uno de los principales aprendizajes que nos ha dejado todo este proceso ha sido valorar los vínculos familiares y afectivos por encima de cualquier ideología (sea política, religiosa, cultural) y sería maravilloso si pudiesemos transmitirle esto a nuestros hijos. Que más allá de nuestras diferencias podemos convivir en un mismo lugar y, compartir y conversar acerca de otros temas que nos acercan y nos unen y dejar de lado aquellos que nos separan. Finalmente eso quiere decir: son mucho más importantes las razones que nos unen que las que nos separan. Sería muy importante que cuando se hable de esas diferencias se pueda hablar de manera argumentada, reflexiva, evitando caer en posiciones “pasionales” o “emotivas” que interfieren con el diálogo y la posibilidad de intercambio.
Quizás el tema más complicado en este momento, es enseñarle a los niños que uno puede tolerar que alguien piense de manera diferente a ti, pero lo que resulta intolerable es que alguien, valiéndose de sus diferencias, abuse y atente contra alguien que no comparte sus ideas. Con esto quiero decir, cuando alguien violenta los derechos de otra persona eso SIEMPRE debe ser un motivo para rechazar y poner límites a la conducta del otro. Por esto es tan importante que los niños conozcan sus derechos y sus deberes y a través de la vida cotidiana se pueda conversar acerca del impacto que tienen sus acciones en la vida de los otros y viceversa, cómo las conductas de los otros tienen impacto sobre las de ellos. Esto ayuda a ir desarrollando principios éticos que rigen la conducta y los ayudan a ir desarrollando empatía y responsabilidad sobre sus actos.
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