Soy Mamá

Soy Mamá

La plenitud del embarazo | Alicia Núñez

Para las mujeres que deseaban con locura estar embarazadas y tener sus bebés, como para aquellas que fue un evento sobrevenido, pero gustosamente aceptado, estar embarazadas puede ser un período de plenitud.

A pesar de que las primeras semanas podemos sentir miedos, y síntomas físicos bien acentuados como las náuseas y el sueño reparador que nos reclama nuestro cuerpo, o temor a vivir una pérdida si anteriormente hemos pasado por esa dura experiencia, a pesar de todo esto, la alegría y el orgullo pueden formar parte de la experiencia cotidiana de ser madre. Muchas veces, no nos detenemos a sentir esa unión tan especial que se da en esos 9 meses con nuestro bebé, y más bien contaminamos nuestras emociones y nuestros pensamientos con información o relaciones perturbadoras que pueden invadirnos de miedos.

La gestación puede ser una oportunidad muy valiosa de reconciliarnos con nuestro cuerpo, sus sensaciones, el cuidado de nuestra alimentación y la actividad física o artística que nos nutra, que avive nuestra conexión emocional o espiritual. Gestar sin duda nos traerá el reto de sentirnos con nuevas responsabilidades adultas, que en oportunidades nos desbordan, para enfrentarlas nuestra cultura inventó muchos objetos, pero nos dio pocos recursos, y que sin embargo podemos cultivar para hacer de nuestra maternidad un proceso de aprendizaje y autoconocimiento sin igual.

Y después de tanta plenitud, llegará la primera separación, cuando dejamos de ser uno con nuestro hijo, y pasamos a ser dos, es importante prepararnos para el parto o la cesárea, para vivir ese encuentro cara a cara, piel con piel, empezar a aprender a soltar, a permitir la vida, aparte, y a la vez soltar el control intelectual de un hecho rebosante de amor, y ¿por qué prepararse? Porque puede prevalecer tus miedos, y por ellos, perderte la maravillosa oportunidad de conmoverte hasta los huesos con el milagro de la vida.

Después del nacimiento serán dos, aunque todavía nuestro bebé estará más indefenso que nunca, y requerirá de nuestra serenidad para que por nuestra propia observación descubramos un nuevo ritmo, que no es el del reloj, sino el ritmo de la vida, de sus necesidades, del amor.

 

Escrito por

Alicia Núñez

Psicóloga clínica y de la salud. Psicoterapeuta. Familia, Feminidad, Salud Sexual. Doula.

www.espacioemocional.com

Instagram @spacioemocional

Twitter  @spacioemocional