Éxito en acción

Estrategias exitosas para una empresa en la Venezuela de hoy | Asdrúbal Oliveros

Un amplio consenso existe en Venezuela: vivimos una crisis sin precedentes. En este contexto es muy difícil para una empresa operar y mantenerse a flote.

Lo primero que tiene que internalizar la gerencia de una compañía que opera en Venezuela es que está crisis es de largo aliento, que todavía falta y por ende, es importante construir una estrategia de resistencia para operar en el corto, mediano y largo plazo. Esto parece algo evidente, pero en las empresas como en los ciudadanos parece haber cierta convicción que los cambios vendrán de la noche a la mañana y se tiene la esperanza que será un proceso rápido y no libre de obstáculos.

Luego hay que aplicar lo que yo llamo la triple estrategia: blindarse, resistir y avanzar. ¿Qué significa esto? Blindarse no es otra cosa que proteger el patrimonio, diseñar una estrategia de cobertura que permita que los activos de la compañía no se deprecien aceleradamente en el tiempo. Resistir es la estrategia del día a día, y aquí la prioridad es el flujo de caja: cómo hacer para escapar del riesgo (que es elevado en países con inflaciones crónicas) de que la empresa entre en iliquidez. Y avanzar es mirar el futuro, estar pendiente de las oportunidades de activos que se están rematando a precios de gallina flaca o de nichos de mercados que son oportunidades rentables de negocios. Blindarse, resistir y avanzar es una estrategia para aplicar día a día y que debe permear en toda la organización.

Las empresas además que operan en un entorno macroeconómico adverso, con alto grado de incertidumbre y con amenazas desde el Estado tienen que trabajan en otras áreas claves:

  1. Retención del talento y clima organizacional: uno de los eslabones más débiles. Las empresas tienen que trabajar para que el capital humano se quede en las organizaciones y mitigar los impactos de la huida. Eso pasa por prácticas heterodoxas en materia salarial, de compensaciones, horarios, entre otros puntos.
  2. Compras programadas, inventarios y endeudamiento: en un contexto de elevada inflación como el que vivimos, las empresas necesitan disponer de dinero fresco para hacer compras importantes de insumos, materias primas, entre otros. Para ello el endeudamiento en bolívares es una opción: las tasas de interés son reales negativas (están por debajo de la inflación) así que es una manera de diluir el efecto inflacionario en los gastos. Por otro lado, la variación de las tasas de interés es más fácil de controlar y proyectar que la trayectoria que tendrán los precios en el corto y mediano plazo.
  3. Genere divisas o exporte: no es fácil, lo digo de antemano, pero ayuda sobremanera. Además, el Ejecutivo ha flexibilizado las condiciones de retención de divisas por parte de los exportadores. En un contexto donde la inflación se desborda y muchos bienes y servicios se dolarizan o se indexan al dólar negro, generar divisas es un alivio para las empresas y permiten un colchón nada despreciable.
  4. Contratos en efectivo y no a crédito: ya les he dicho que el mayor riesgo para las empresas en esta coyuntura es quedarse ilíquidos, así que es importante optimizar todo lo relativo a las cuentas por cobrar y la gestión de cobranza, en general. En ambientes de inflación crónicas tener cuentas por cobrar superiores a una semana es muy peligroso. Así que métale tiempo y esfuerzo a este tema, en el mediano plazo, lo va a agradecer.
  5. Trabaje en productos nuevos: eso sí que no sean regulados, explore además los nichos de mercado y tenga en cuenta que ahora el consumidor venezolano es más racional en sus decisiones de compra y más limitado a la hora de gastar.

 

Por último, no olvide que no vale quejarse, toca actuar para minimizar los impactos y evitar tirar la toalla teniendo como horizonte que una vez que la economía venezolana supere está situación de crisis la capacidad de expansión de su empresa es enorme.

 

Escrito por

Asdrúbal Oliveros 

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