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El secreto de la juventud lo podrás encontrar en tu sonrisa

La juventud y la felicidad están asociadas a nuestra sonrisa. Según expertos en psicología, los sentimientos afectan directamente la apariencia de nuestra piel. Esto ocurre porque nuestro estado de ánimo es producto de las variaciones que podamos tener en nuestro organismo.

Si bien es cierto, la adultez conlleva a una serie de consecuencias que pudieran no ser tan agradables para nosotros y es entonces cuando el mantenerse joven nos recuerda la belleza, vitalidad, energía y cualquier otro aspecto relacionado a la frescura que esta etapa representa. Ahora, una vez pasada esa estación, ¿cómo volvemos? Constantemente somos bombardeados por los medios de comunicación con un mensaje que pareciera ser claro: “la juventud te ayuda a mantener el éxito”. Sin embargo, aunque suene muy superficial este tema, pudiera haber algo de cierto en eso y el secreto pudiera encontrarse más allá de un rostro joven.

¡La sonrisa! Así es, recordemos que al sonreír nuestra expresión cambia y reflejamos ser más agradables. Además, una sonrisa espontánea es el resultado de tener un alma libre y desintoxicada. Demostramos plenitud, gozo, paz y seguridad. Transmitimos confianza, cordialidad pero también amistad.

Las hormonas de la felicidad (endorfinas) nos aportan bienestar así como impulsos y reacciones beneficiosas. Si nos sentimos plenos y vitales por dentro, indudablemente lo reflejamos por fuera. Nuestra dermis y epidermis se mantiene de manera sana y relajada haciéndonos lucir más jóvenes.

Según un estudio realizado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Missouri-Kansas City y el profesor Lim Seung-Lark compartido por American Association of Orthodontists, existe una tendencia de percibir más jóvenes a las personas que sonríen que cuando mantienen una expresión neutra o fruncen el ceño. El estudio consistió en mostrar a personas una serie de fotografias con rostros sonrientes, neutros y molestos, ellas tenían que juzgar quiénes daban una apariencia juvenil. El resultado determinó que quienes estaban sonrientes transmitían más juventud que los demás.

Un experimento hecho por la Universidad de Kansas City que buscó analizar el peso de las personas en función de su expresión facial concluyó que las personas con rostro triste demuestran tener mayor peso en comparación a las felices.

Las emociones y sentimientos negativos como: molestia, tristeza, ansiedad y estrés, traen consecuencias que se reflejan en nuestra piel. Tal es el caso del acné, arrugas, canas prematuras, sudores, caída de cabello, flacidez, picores y alergias. Además, según médicos expertos en la piel, al momento de manifestar estos sentimientos nuestro organismo segrega mayor cantidad de cortisol (hormona del estrés) y adrenalina produciéndonos un desequilibrio interno en la testosterona y en los estrógenos.