Mujer real

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Contigo, pero sola… El duelo de llevar una relación de pareja disfuncional | Belkis Carrillo

Maquiavelo decía que los fantasmas asustan más de lejos que de cerca, y después de haber atendido a muchas mujeres infelices en mi consulta, puedo asegurar que esa frase es muy cierta. La mayoría de ellas, saben que deben revisar en profundidad sus relaciones de pareja. Abiertamente, sin engaños ni excusas, pero no están dispuestas a pagar ese precio. Ya que esto supone encontrarse con una realidad que no les guste y mucho menos, si hay que abandonarla.

El fantasma de quedarse solas las asusta tanto, que no se percatan de que ya lo están. Como el titulo de aquella obra de teatro: “No seré feliz pero tengo marido o pareja o novio o amante o peor es nada”. ¿Cuántos de nosotros vemos a diario parejas en los restaurantes que se sientan durante 2 horas a comer y apenas intercambian alguna que otra mirada o quizá ninguna palabra? También están los que dejan bien claro que se desprecian con gritos y malas caras, pero que mantienen el deber de compartir el desayuno de los domingos “por los niños”.  Otra escena muy común, la de nuestra mejor amiga que empieza a salir con un hombre que está casado, al que solo ve por ratitos -cuando se puede- pero se queja de eso de sol a sol.

En fin, situaciones infelices siendo vividas por personas que piensan equivocadamente. Y la gran pregunta es: ¿Por qué? Les puedo dar algunas de las respuestas que he escuchado dentro y fuera de mi consultorio: Para no estar sola, para tener con quien ir al cine (¿habrá mayor auto daño?), para que me ayude con los gastos, para que mis hijos tengan un padre… otras incluso dicen “No sé ni porque”. Y así, tengo una la lista que es interminable pero también macabra.

¿La solución? Yo diría que aplicar el principio del realismo, quizás porque no hay mucho que aprender sino desaprender en esta área. Dejar un espacio para la reflexión y el auto conocimiento en el cual revisen la realidad afectiva en la que viven, atreverse a ver su vida sentimental tal cual es, sin auto engañarse. Este podría ser un primer paso para que los esquemas irracionales empiecen a ser como un grano de arena en el ojo: que molesten, que hagan daño, que quieran sacarlo de sus vidas o al menos moverlo de lugar.

Empieza por darte cuenta que tu relación no está bien. Aclara con tu pareja qué puntos quieres y no quieres negociar. Emprende un plan de acción realista de cambio, y si tu pareja no quiere andar este camino contigo, ten la valentía de aceptarlo, dejarlo  y enfrentarte a la crisis de abstinencia. Aunque duela, te deje por momentos sin energía o tus miedos de niña te muevan el piso.

Ten la valentía de pedir ayuda profesional y mantenerte enfocada en esto: querer a alguien con toda tu alma no es malo pero convertirlo en imprescindible sí. Tener una relación con alguien que no quiere estar contigo o peor aún, que te haga daño, es una costumbre que te enferma. Te genera estrés, te desgasta, te satura, te incapacita y finalmente termina convirtiéndote en un zombie emocional. Mientras no venzas el miedo a la soledad y superes la adicción a esa persona, no serás libre. Si sigues allí, nunca podrás tener un duelo sano -por el contrario- se hará intermitente o hasta interminable el sufrimiento.

La vida está hecha para ser felices la mayor cantidad de tiempo posible: reír, disfrutar, bailar, hacer el amor, triunfar, etc. Sin embargo, todo esto tiene un precio que tienes que estar dispuesta a pagar. El precio de conocerte, quererte, tener una lista clara de lo que no es negociable para ti y mantenerte fuerte en no aceptar lo contrario, bajo ningún concepto. En pasar algo de tiempo de soledad mientras cambias tus formas irracionales de amar y aparezca ese alguien que si quiera estar contigo para que sea un complemento de tu vida. La felicidad se mantendrá más tiempo cerca de ti cuando seas capaz de decir con toda seguridad y convicción: Te amo pero no te necesito.

 

 “Espero curarme de ti en unos días.

Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.

Es posible. Siguiendo las prescripciones de la  moral en turno.

Me receto tiempo, abstinencia y soledad”

Jaime Sabines

 

Escrito por Belkis Carrillo

Psicóloga Venezolana. Coach. Terapeuta de Parejas. Conferencista

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