Soy Mamá

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¿Tu hijo no come? La inapetencia puede ser la causa

La inapetencia (falta de apetito) en los niños es más común de lo que pensamos. Se caracteriza porque no muestran interés en los alimentos o comen muy poco. Esto pasa mayormente luego de dejar el pecho y el tetero. Para nosotras, como madres, resulta estresante, sobre todo porque puede afectar la salud de nuestros pequeños. Además de hacernos sentir que estamos haciendo algo mal.

Lo primero que debemos hacer al sospechar que nuestro hijo es inapetente es consultar al pediatra, para saber si realmente es un caso grave o solo una etapa más del crecimiento. Aproximadamente, entre el 10-25 % de los niños de dos a cinco años son llevados a consulta porque “No come nada” o “Solo come obligado”.

Síntomas

  • No le da hambre.
  • Se niega a probar alimentos nuevos.
  • Come lentamente.
  • Se distrae fácilmente y se levanta de la mesa, interrumpiendo la comida.
  • Está perdiendo peso.
  • Se cansa rápidamente.

Posibles causas

  • Una mala introducción a la comida. Llega un momento en el crecimiento del bebé, en el cual tu pediatra te da la indicación de que debes empezar a cambiar su alimentación, introduciendo verduras y frutas. Este momento es muy importante porque es cuando el niño empieza a reconocer, probar y aceptar nuevos sabores.
  • Teme probar comida que no conoce. Esto puede ocurrir porque está acostumbrado a comer siempre lo mismo.
  • La inapetencia también puede ser una manera de llamar tu atención porque algo le incomoda: la venida de un nuevo hermanito, una mudanza de casa o de colegio, discusiones frecuentes, un divorcio, entre otros.

Si el niño tiene el peso y la estatura correcta quizás le estamos exigiendo más de lo que debemos y no está comiendo mal sino de manera diferente a la que nosotras queremos. Los niños no comen igual que los adultos. Eso depende mucho de la etapa por la cual estén pasando. Por eso es muy importante visitar periódicamente al médico y revisar que todo esté en orden.

¡Algunas soluciones!

  • Varía los platos, las combinaciones y presentaciones de la comida, esto hará que no se aburra y que esté abierto a probar nuevos alimentos.
  • Haz que la hora de comida sea algo agradable para tu hijo. Acompáñalo siempre (a nadie le gusta comer solo), come con él, háblale y demuéstrale que es un momento importante del día. Asocia la comida con comunicación y afecto.
  • Muéstrale satisfacción cuando se coma toda su comida. Prémialo con frases como “¡qué buen niño eres!”, “ya eres un niño grande” o “me hace muy feliz que te comas toda tu comidita”.
  • A la hora de comer, préstale más atención a la calidad que a la cantidad. Una comida con buenos nutrientes lo mantendrá bien alimentado.
  • Evita que tu niño coma frente al televisor o utilice cualquier tipo de juego o distracción al momento de comer. Si está concentrado sabrá detectar cuando está lleno o cuándo quiere más comida en su plato.